La certificación S+i consiste en la validación de soluciones de salud digital. Para ello, se analizan estos 5 parámetros clave:

  • Valor y utilidad. El primer requisito para ser certificable es que la solución resuelva una necesidad y aporte valor al usuario final y al cliente.
  • Validez científica. Todas las soluciones deberán haber sido probadas con un número de usuarios suficiente para demostrar su validez clínica (y económica si es necesario) y deben tener el marcaje CE si son consideradas dispositivo médico con la nueva regulatoria.
  • Seguridad. Se debe preservar la privacidad de los datos generados por los usuarios y la protección en la transmisión y almacenamiento de esta información.
  • Tecnología y usabilidad. Las soluciones deben ser testeadas por un grupo significativo para asegurar un nivel alto de usabilidad. Demostrar uso intuitivo, y un diseño adecuado a las funcionalidades.
  • Impacto social. Encontrar soluciones para mejorar la salud y el bienestar de todos de forma responsable.